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18 de marzo de 2021

Ejemplos de superación: ocho jóvenes de la red Sename Coquimbo acceden a la educación superior

Tanto adolescentes de residencias colaboradoras de protección como jóvenes que infringieron la ley estudiarán carreras técnicas o profesionales. Acá te contamos sus historias.

Marcela (18) tenía muchas dudas al rendir la Prueba de Transición Universitaria (PDT). No tenía claridad si estaba en condiciones de estudiar, sus notas no eran muy buenas y conocía sus limitaciones. Sin embargo, estas dudas pronto se transformaron en posibilidades para dar un cambio a su vida.

Su puntaje obtenido no fue el deseado, pero Marcela sabía que esta era la oportunidad de soñar. La joven, residente del centro de protección Rimanakuy de La Serena, dependiente del Hogar de Cristo y colaborador del Sename, es una de las y los jóvenes que se encuentran en la red de protección y justicia juvenil que pudieron acceder a la educación superior.
Marcela tuvo el apoyo de su liceo, el cual le entregó las facilidades para contar con un computador y dar continuidad a su proceso educativo. Si bien asistió a clases, en el incendio que afectó a la residencia en septiembre del año pasado, perdió todas sus guías y trabajos prácticos. Tuvo que iniciar de cero, pero con constancia y dedicación logró finalizar el año escolar y prepararse dentro de los tiempos que tenía.

La residencia Rimanakuy propende al desarrollo de las habilidades y potencialidades de las adolescentes. “En el caso de Marcela, se realizaron orientaciones, acompañamiento, refuerzo de los logros y análisis de las proyecciones a futuro. La idea era instalar en el repertorio de la adolescente que podía alcanzar sus metas, con esfuerzo y dedicación”, señala la directora del centro, Vilma Madrid, quien además hizo las gestiones para que la joven pudiera realizar su práctica profesional y concretara un trabajo como manipuladora de alimentos.

Si bien en su liceo había elegido la carrera de Gastronomía mención Cocina, Marcela tenía la idea vaga que podía dedicarse al diseño de vestuario. “La residencia visualiza esta habilidad y se inicia un proceso de intervención para fortalecer esta área, incorporando actividades de diseño, las que generan en Marcela los incentivos para que se proyecte en esa línea”, recalca la directora del centro residencial.

Se le orienta para que revise las becas a las que puede postular y se le incentiva constantemente a preparar, confeccionar y mejorar parte de algunos insumos de la residencia y su ropa. Poco a poco se va dando cuenta que posee las habilidades manuales, de percepción, de colores y texturas. Fue un descubrir de sus propias potencialidades.

“Mis expectativas son generar mi propia pyme de diseño de vestuario, donde pueda reciclar ropa y mejorar las prendas, dando una segunda oportunidad a la ropa que pierde su vida útil y dar un valor al producto”, manifiesta la adolescente.

En Ovalle, en tanto, en la residencia colaboradora Niño y Patria celebran al joven Amadiel (20), quien estudiará Ingeniería Civil en Minas en la Universidad de Santiago (Usach), a la que postuló como primera opción.
“El adolecente ha contado con el apoyo incondicional de la residencia durante su proceso de vida en el centro, enseñanza básica, media y admisión a los estudios superiores. Cabe mencionar que se realizará el cierre de su proceso residencial, pero seguiremos monitoreando su proceso estudiantil y vida independiente”, añadió Claudio López, director del centro de protección que depende técnica y financieramente del Sename Coquimbo.

Amadiel estudiará con gratuidad y todo el primer semestre lo cursará de manera online, siendo apadrinado por un matrimonio de “Harley For Kids”, un grupo de amigos que durante 15 años han apoyado a la residencia con visitas anuales, ayudando económicamente a quienes egresan de enseñanza media para apoyarlos a seguir estudios técnicos o profesionales.
“El acceso a la educación superior para adolescentes de residencias de protección tiene un especial significado de movilidad social, crecimiento y de acceso a oportunidades que les permitirán desarrollo y bienestar”, detalla la directora del Sename Coquimbo, Verónica Zárate.

En la misma línea, la seremi de Justicia y Derechos Humanos, Sara Contreras, agrega que “estamos muy felices por ellos, porque sabemos que con educación pueden optar a mejores oportunidades laborales y de vida”.

Justicia juvenil

Uno de los objetivos de los centros de justicia juvenil es favorecer la reinserción social de quienes han infringido la ley. En ese sentido, al interior del centro semicerrado también están felices por dos adolescentes que cursarán estudios superiores. Se trata de Alejandra y Démesis, quienes estudiarán Técnico en Enfermería y Estética Integral, respectivamente.
“Yo quiero estudiar para poder salir adelante, ser alguien en la vida, para ayudar a mi familia y poder ser independiente. Desde que tengo uso de razón que he querido estudiar esta carrera”, cuenta Démesis.

En tanto, la joven J.P (20) se matriculó en Técnico en Enfermería de manera independiente, con acompañamiento y asesoría por parte del centro de justicia juvenil.

En el caso del Centro Cerrado de La Serena (CIP-CRC), explican que para que los jóvenes privados de libertad puedan matricularse, deben presentar una solicitud contemplada en la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, consistente en un beneficio con fines socioeducativos.

Es por ello que uno de los jóvenes, R. Rodríguez (20), cursará una carrera cien por ciento online, contando con el apoyo de su familia para el financiamiento.

Por su parte, el adolescente D. López (18) estudiará Técnico en Mecánica Automotriz y Autotrónica, gracias a la beca Nuevo Milenio y J. Rojas (18), Gastronomía, para la cual se encuentra en lista de espera, pero donde ya tiene adjudicada la gratuidad.

La directora del Sename Coquimbo pone en valor el esfuerzo y compromiso de los funcionarios y trabajadores de residencias colaboradoras en este exitoso proceso. “Todos estos logros tienen como protagonistas a jóvenes que sueñan con un mejor futuro y que se han esforzado por llegar a un punto crucial en sus vidas, pero en este camino no han estado solos, sino que han sido acompañados por profesionales que han logrado motivarlos y potenciar sus habilidades, por lo que agradezco a los equipos de la red Sename por su labor y compromiso”.

Su opinión es compartida por la seremi de Justicia, quien añade que “esperamos que estos ocho jóvenes se multipliquen en los próximos años y podamos celebrar muchos más ingresos a la educación técnica y superior. Felicito a cada uno de ellos por este paso y ahora el mensaje es a perseverar y finalizar exitosamente sus estudios, pues son un ejemplo para los que vienen detrás de ellos”.