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22 de octubre de 2020

Niñas y niños exploran su veta literaria a través del concurso “Contemos una historia en cuarentena”

La iniciativa fue promovida por el programa de protección de la Asociación Cristiana de Jóvenes, organismo colaborador del Sename O’Higgins.

A través del concurso “Contemos una historia en cuarentena”, niñas y niños que son atendidos en programas de protección a cargo de la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ), colaborador del Sename O’Higgins, mostraron su talento para la literatura expresando emociones y temores gestados durante este periodo de aislamiento preventivo.

El concurso fue divido en dos categorías: participantes de 8 a 10 años y de 11 a 13 años de edad, quienes entregaron sus trabajos literarios, gráficos y de temas libres, pero siempre en el contexto de la cuarentena. Las obras fueron evaluadas por el periodista, escritor y reconocido crítico de cine Ernesto Garratt.

Los ganadores agradecieron a sus familias por el apoyo, por motivarlos a participar y, sobre todo, por creer en sus capacidades. L.M.R.I., ganador de la categoría de 11 a 13 años, comentó que “nunca pensé que ganaría el concurso, me enojaba si no funcionaba, pero lo seguía intentado, estoy muy contento y gracias a mi familia”; mientras que Y.A.R.I. no pudo ocultar su alegría: “mi cuento está basado en mi muñeca Estrellita… estoy muy feliz”.

Por su parte, Carla Reyes, directora del programa de protección, explicó que “el confinamiento actual ha generado en nuestros niños y niñas un alto estrés que se traduce en síntomas de ansiedad, entre otros factores, por lo que decidimos crear actividades que puedan descomprimir ese estrés, propiciando espacios de actividades lúdicas y de interés para ellos”.

Respecto al certamen, el jurado invitado señaló que “es una súper buena iniciativa, es una honesta manera de abordar lo que piensan los niños y niñas vulnerados en cuanto a sus derechos. Siempre he creído que escribir, plantarse frente a una hoja en blanco y plasmar ahí una historia, en el fondo es hablar también de uno mismo, y uno al interpretar esa historia, al meterse en ese relato, está entendiendo algo más de lo que pasa por la mente, por el corazón y el alma de ese autor o autora”, finalizó Ernesto Garratt.