Menú Principal

Oferta de Protección

La red de oferta programática del Sename y su Departamento de Protección de Derechos, se estructura de acuerdo a la realidad en que viven los sujetos de atención. Esta ha sido diseñada para enfrentar situaciones de vulneración de derechos, conforme a la naturaleza y complejidad de la situación que afecta a las víctimas.

La forma de abordar los temas vinculados con la infancia y adolescencia debe implicar, necesariamente, la generación de una política social integral, que asuma de manera específica y complementaria la protección de derechos de todos los niños, niñas y adolescentes.

Para abordar la oferta de protección de forma integral a lo largo de todo el país, existen más de 280 centros residenciales que ejecutan los programas desarrollados por el Servicio Nacional de Menores y su Departamento de Protección; diez de ellos son Centros de Reparación Especializada de Administración Directa (Cread), a cargo del servicio, y el resto lo integran residencias administradas por instituciones colaboradoras del Sename.

Los Cread son centros residenciales administrados directamente por Sename, donde todos los casos que se atienden corresponden a derivaciones desde Tribunales de Familia. Cada centro está concebido como un espacio residencial para implementar las medidas de protección decretadas por la autoridad judicial, caracterizadas por su condición excepcional y provisoria, a las que sólo se recurrirá cuando los niños y niñas de entre 0 y 18 años deban ser separados de sus familias para la protección de sus derechos, al tiempo que se profundiza tanto el diagnóstico que dio origen a la medida como su situación sociofamiliar y de desarrollo individual, a fin de proponer los medios más adecuados para la pronta restitución de sus derechos.
Una de las principales funciones de estos Centros de Reparación Especializada es asegurar una adecuada calidad de vida de los niños, niñas y adolescentes atendidos, satisfaciendo sus necesidades básicas, psicológicas, sociales, de salud y de estimulación temprana, con el fin de promover su desarrollo integral y minimizar el impacto de la internación.

Casos de leve a mediana complejidad

En estos casos, la oferta de programas se destina a la protección y prevención focalizada a nivel comunal, acogiendo a niños, niñas y adolescentes en situaciones de vulneración de derechos y riesgo considerados de mediana complejidad.

A este nivel existen problemáticas relacionadas con repitencia o pre-deserción escolar, consumo (aún) no problemático de drogas, conductas trasgresoras que no llegan a ser tipificadas como delito, vínculos intrafamiliares basados en relaciones sostenidas de violencia e instalados en un ambiente marcado por conductas infractoras: tráfico de drogas, robos menores, maltrato infantil leve, víctima o causante de bullying, entre otras.

La cobertura de necesidades en este tipo de vulneración se realiza fundamentalmente a través de los Programas de Intervención Breve (PIB) y los Programas de Prevención Focalizada (PPF), ambos focalizados en identificar factores de vulnerabilidad y fortalezas en las esferas personales, familiares y socio comunitarias presentes en niños/as y adolescentes en condiciones de mediana complejidad.

Programas de Intervención Breve para la Prevención Focalizada (PIB)

Atienden a niños/as y adolescentes de 0 a 18 años, de preferencia habitantes de una comuna determinada o de una asociación de ellas, desarrollando factores de protección que potencien sus habilidades de conducta, cognitivas y/o emocionales; con las familias trabajan fortaleciendo sus competencias parentales y con los actores territoriales o socio-comunitarios (municipios, dirigencias vecinales, etc.) se promueve su rol como garantes de derechos.

Surgen el año 2007 con el objetivo de resolver las vulneraciones de derecho asociadas a situaciones de mediana complejidad que afectan a niños/as y adolescentes de un territorio determinado, previniendo su reiteración en el tiempo.

Programas de Prevención Focalizada (PPF)

Licitados por primera vez desde el año 2013 bajo este nombre, los PPF son parte de la evolución en la línea preventiva de Sename, dando continuidad a los avances y aprendizajes de los PIB, pero con los ajustes necesarios para mejorar la calidad de la intervención con los niños/as y sus familias. De esta forma se le otorga un mayor énfasis al trabajo con competencias parentales, con el objetivo de evitar que las vulneraciones de mediana complejidad se agraven y tengan que llegar a una protección más especializada, la cual es característica de los casos que presentan niveles de dificultad más alta.

Casos de mediana a alta complejidad

Se concentran en niños, niñas, adolescentes y familias con problemas altamente complicados o con necesidades especiales: deserción escolar prolongada, consumo problemático de drogas, víctimas de las peores formas de trabajo infantil, explotación sexual comercial, conductas trasgresoras tipificadas como delito, familias ausentes o con conductas irresponsablemente negligentes, vínculos familiares donde predomina la violencia, niños/as viviendo en caletas (situación de calle) o en sectores caracterizados por la presencia de grupos con comportamiento delictivo (quienes impactan fuertemente en la convivencia de la comunidad), con requerimiento de separación de su núcleo familiar de origen, etc.

Para los sujetos que presentan estos niveles de complejidad, la oferta de protección considera programas y modalidades tales como: Programas Especializados de Protección; Centros Residenciales; Centros de Reparación Especializada de Administración Directa (Cread); Programas de Fortalecimiento Familiar; Programas de Familia de Acogida Simple (FAS) y Programas de Familia de Acogida Especializada (FAE); Programas de Representación Jurídica (PRJ), entre otros.

Centros Residenciales:
Centros Residenciales de Protección para Mayores (RPM): Centros o Programas Residenciales para mayores con Programa Especializado Adosado (REM) y Programas de Protección Especializada de Intervención Residencial (PER)

Estas modalidades residenciales y programáticas están destinadas a la protección de niños, niñas y adolescentes que debieron ser separados de su familia de origen, debido a situaciones familiares graves que reportan ausencia e inhabilidad transitoria o permanente por parte de los adultos responsables del cuidado y la crianza. Los centros entregan atención biopsicosocial a los niños/as, brindando la satisfacción de las necesidades básicas de provisión, buen trato, educación y salud; asimismo, realizan su intervención abordando tres ejes: familiar, terapéutico y psico-socio-educativo.

Su objetivo es asegurar la reinserción familiar de los niños, niñas y adolescentes atendidos, contribuyendo a restituir su derecho a vivir en familia a través de una atención residencial transitoria. Considera a sujetos entre los 6 y 18 años de edad que han sido gravemente vulnerados en sus derechos, privados de cuidados parentales por negligencia o violencia.

Aunque el niño/a o adolescente se constituye como la persona que recibe la atención directa, la familia biológica o quienes asuman el rol protector para el proceso de reinserción familiar también son sujetos de atención de estas líneas programáticas.

Para la asistencia residencial el 100% de los casos deben ser judicializados, es decir, deben ingresar al centro o residencia con una orden emitida desde los Tribunales de Familia correspondientes.

Centros Residenciales Especializados para Mayores (REN): Centros Residenciales Especializados para Mayores con Programa Especializado Adosado (RSP) y Programas de Protección Especializada de Intervención Residencial (PER)

Destinados a la protección de niños, niñas o adolescentes que han sido separados de su familia de origen, por situaciones graves que reportan ausencia/inhabilidad transitoria o permanente de parte de los adultos responsables del cuidado y crianza. Estos centros entregan atención a las necesidades biológicas (salud), psicológicas (buen trato) y sociales (educación) básicas de los niños/as, abarcando la intervención en varios ejes: familiar, terapéutico, psicológico y socioeducativo.

Su objetivo es asegurar condiciones de protección residencial reparatorias para los niños/as, lo que contribuye a restablecer sus derechos vulnerados, en el especial el derecho a vivir en familia. Se preocupa de atender sujetos entre 12 a 18 años, que requieren intervención especializada debido a las consecuencias en el desarrollo social, físico, afectivo, sexual, cognitivo y conductual por las graves vulneraciones de las que han sido víctimas.

Algunas de las problemáticas que afectan a los usuarios se refieren a maltrato físico y sexual grave, explotación sexual comercial, situación de calle, drogadicción, etc. Si bien los niños y niñas son los sujetos de atención directa, la familia biológica o quienes asumen el rol protector para el proceso de reinserción familiar, acompañamiento o egreso, también pueden ser sujetos de atención de los programas.

Residencias de Protección para el Niño/a que está por nacer con Progenitora en Conflicto con la Maternidad (RPF)

Contemplan un programa de intervención con dos niveles de acción:

-Uno dirigido a asegurar condiciones de vida adecuadas para las mujeres embarazadas, los niños/as que están por nacer y, eventualmente, para los que han nacido, proporcionando un ambiente físico, social y emocional apto para su desarrollo, considerando las vulneraciones sufridas, carencias y/o necesidades particulares tanto de la mujer como del niño/a.
-El segundo nivel de acción es de carácter psicosocial y formativo, destinado a determinar la situación familiar que beneficie más al niño/a; para esto se apoyará integralmente, tanto a las mujeres que deciden asumir su maternidad como a las que optan por ceder a sus hijos/as en adopción.
Su objetivo general es ofrecer protección biológica, psicológica y social a los niños y niñas que están por nacer, dadas las condiciones de adversidad pre y perinatal a las que están expuestos, a través del apoyo psicológico, social y jurídico a las madres que enfrentan conflictos con el ejercicio del rol materno y/o han manifestado su intención de ceder a su hijo/a en adopción; esto con el objetivo que puedan tomar una decisión libre e informada respecto al futuro del niño/a.

Residencias de Protección para Lactantes y Preescolares (RPL/RPP)

Son aquellas destinadas a acoger y proporcionar, de manera estable, el cuidado y protección a lactantes y preescolares que debieron ser separados de su familia de origen, por situaciones graves de abandono o negligencia de los adultos responsables de su cuidado y crianza. En los centros se otorga atención a las necesidades biológicas, psicológicas y sociales en un ambiente personalizado, de buen trato y estimulación precoz, incorporando intervención psicosocial que favorece la reunificación del niño/a con su familia biológica, extensa (hermanos/as, abuelos/as, tíos/as, etc.) o adoptiva en el más breve plazo.

Las residencias contemplan un programa de intervención y ejecución que implica proporcionar un ambiente físico, social y emocional apto para el desarrollo de un bebé o preescolar. Atienden a niños y niñas de 0 a 6 años que hayan sufrido graves vulneraciones de derechos por carecer de los cuidados adecuados, debido a negligencia, abandono o maltrato. Su principal objetivo es asegurar la reinserción familiar de los lactantes y preescolares atendidos, donde mediante una atención residencial transitoria se contribuye a restituir su derecho a vivir en familia.

Residencias de Protección para Niños/as con Discapacidad Discreta o Moderada (RDD) o Discapacidad Grave o Profunda (RDG)

Estos centros o residencias, además de proteger y satisfacer las necesidades básicas de calidad de vida, provisión, salud, educación y buen trato, favorecen la autonomía de los niños/as y la capacidad parental tendiente a fomentar y mantener el vínculo con la familia, si no es posible la reinserción familiar. Los sujetos que atiende son niños, niñas y adolescentes en situación de vulneración grave, que han debido ser separados de su núcleo familiar de origen por razones de negligencia o violencia, y que presentan discapacidad intelectual, sensorial o física. Además de configurarse a las víctimas como sujetos de atención directa, las familias biológicas y quienes asumen el rol protector para el proceso de reinserción familiar o mantención de vínculos también se constituyen como sujetos de atención de esta línea programática.

Su objetivo es asegurar la protección, participación, provisión y buen trato de cada uno de los NNA ingresados, preocupándose de favorecer su desarrollo e inclusión social, ayudando al mismo tiempo a restituir su derecho a vivir en familia, mediante una atención residencial transitoria o permanente.

Programas Ambulatorios de Discapacidad (PAD)

Estos programas están destinados a la atención ambulatoria de niños/as y adolescentes vulnerados con discapacidad de cualquier tipo, con el objetivo de subsanar las experiencias de vulneración y discriminación vividas, además de contribuir al desarrollo de habilidades adaptativas y de autonomía continua en quienes presentan necesidades especiales, esto de acuerdo a su tipo de discapacidad y potencialidades individuales.

La intervención especializada de estos programas se dirige a todos los menores de 18 años que presentan vulneraciones de derecho, consideradas de alta complejidad y con necesidades especiales de atención. Su objetivo es resolver estas situaciones de vulneración mediante el fortalecimiento de procesos de desarrollo personal, familiar y social orientados a la inclusión.

Como vías de ingreso se considerarán la demanda reportada desde Tribunales de Familia y de las redes de Sename ubicadas en la comuna. Prioritariamente, se incorporarán usuarios derivados de la Oficina de Protección de Derechos (OPD) y Programas de Diagnóstico Ambulatorio (DAM).

Programas Especializados
Programas de Protección Especializada en Maltrato y Abuso Sexual Infantil (PRM)

Estos programas, enfocados a la reparación del daño asociado a maltrato físico, psicológico y/o sexual en contra de niños, niñas y adolescentes, centran su accionar en la protección de los derechos de estas víctimas, promoviendo su recuperación integral (física, psicológica, social, sexual y emocional) a través de una intervención especializada de reparación de las experiencias abusivas que se hayan experimentado, asegurando la interrupción del maltrato y protección adecuada en el proceso.

Están dirigidos a todos los menores de 18 años que han sufrido maltrato físico o psicológico grave y/o agresión sexual, situación esta última que califica como constituyente de delito. Tienen como objetivo, además de interrumpir el escenario de maltrato y/o abuso sexual, ayudar a un proceso reparatorio integral del sujeto que ha sufrido las graves vulneraciones de derechos antes descritas.

Programas de Intervención Integral Especializada (PIE)

Modalidad que focaliza su intervención en la presencia de situaciones de vulneración de derechos, de esta forma, se constituye en un agente relevante para el desarrollo de acciones de prevención de violencias en contra de la población infanto-adolescente.

Su objetivo general es contribuir a la interrupción y término de escenarios de vulneración de derechos, así como de prácticas trasgresoras de niños, niñas y adolescentes en situaciones de alta complejidad; desarrolla procesos de intervención a nivel individual y familiar asociados a la prevención de la violencia y el delito, así como a la restitución de derechos vulnerados y la reparación de daños asociados a dichas vulneraciones.
También se encarga de generar estrategias de coordinación intersectorial e intervención en las redes de Sename, dentro del espacio territorial que comprende el proyecto, lo que posibilita tanto la atención integral de sus usuarios como los procesos de seguimiento en los casos que corresponda. Esto tiene por finalidad desarrollar las habilidades cognitivas, emocionales y conductuales necesarias para la adecuada integración social de los niños/as y adolescentes que son atendidos por el proyecto.

La intervención especializada de este programa está dirigida a sujetos preferentemente entre 12 y 16 años que experimenten situaciones de alta complejidad.

Programas Especializados en Agresores Sexuales (PAS)

Aborda específicamente los problemas relacionados con violencia sexual, buscando prevenir que los niños/as y adolescentes que cometen una agresión sexual reiteren este comportamiento. Las agresiones tienen su origen, generalmente, en experiencias de vulneraciones similares sufridas por el agresor durante su infancia, por lo que una intervención temprana puede evitar la repetición de la conducta y contribuir a la protección de quienes son víctimas de esta desorientación.

Los objetivos del programa apuntan, principalmente: a la intervención en el reconocimiento y responsabilización del niño/a o adolescente por los hechos vulneradores en contra de otros/as, a la entrega de herramientas para prevenir la reiteración de la conducta sexualmente agresiva, a la reestructuración de sus propias experiencias como víctima de graves vulneraciones de derechos y a la restitución de los mismos. En resumen: interrumpir en los NNA el desarrollo y ocurrencia de conductas sexualmente abusivas en contra de otros/as.

También se encargan de: ayudar al desarrollo de respuestas emocionales y conductuales para que las eventuales víctimas enfrenten situaciones de riesgo; del desarrollo de acciones de seguimiento que prevengan nuevos episodios de agresión que impliquen el reingreso del niño/a o adolescente a este u otro programa de protección especializada; y de entregarle al adulto responsable herramientas para apoyarlo y enfrentar esta problemática juntos.

La intervención de estos proyectos está dirigida a todos los niños, niñas y adolescentes entre 10 y 18 años que presenten conductas abusivas de carácter sexual. Su principal vía de ingreso depende de la disposición judicial desde tribunales de familia o de garantía.

Programas Especializados en Explotación Sexual Comercial Infantil y Adolescente (PEE)

Estos programas abordan la explotación sexual comercial de menores de 18 años en cualquiera de sus variantes: explotación sexual comercial infantil y adolescente, pornografía infantil (producción, distribución y consumo), turismo sexual y tráfico de niños/as, etc. Esto último es considerado como una grave violación de derechos humanos de la infancia y adolescencia, constituyéndose en una forma de explotación económica similar a la esclavitud y al trabajo forzado.

Sus objetivos se orientan en la integralidad de la intervención y el trabajo con el entorno cercano (familia, comunidad, etc.) de las víctimas, para así asegurar los procesos de reparación física y psicológica del niño, niña o adolescente víctima de explotación sexual, propiciando su integración familiar y social. También debe fortalecer recursos protectores, psicológicos y sociales de las familias y adultos responsables encargados del cuidado de los sujetos de atención, para posteriormente asegurar su reinserción.

Como vías de ingreso al programa, se consideran la disposición de los Tribunales de Familia o la demanda de atención desde la red de protección social existente en el territorio/comunidad de las víctimas. Como vías de ingreso existe la población derivada desde residencias, residencias especializadas, centros de diagnóstico u Oficinas de Protección de Derechos (OPD), entre otras.

Programas Especializados en Niños, Niñas y/o Adolescentes en Situación de Calle (PEC)

Dirigen su intervención a la reparación del daño de la población de NNA inmersos en esta situación, quienes se encuentran viviendo o presentan una prolongada permanencia en la calle, conformando grupos en lugares públicos, bajo puentes, estaciones de trenes, sitios eriazos, lugares públicos de recreación o centros comerciales de las ciudades más importantes del país,  a los que comúnmente se les denomina “caletas”.

Tiene como objetivo reducir los tiempos de permanencia y/o poner término a la situación de vida en la calle, favoreciendo la reparación del daño integral causado en niños, niñas y adolescentes que han sufrido esta condición. Su intervención se dirige específicamente a los menores de 18 años que se encuentran habitando o tienen una presencia prolongada en la calle, y cuyas complicaciones se asocian a conductas como consumo problemático de drogas, comportamiento infractor o delictivo reiterado, peores formas de trabajo infantil, etc. El sujeto es focalizado e intervenido por el daño, alta complejidad y exclusión social que presenta.

Fundamentalmente, los PEC se deben centrar en favorecer un contexto de amparo para el niño/a o adolescente que al final permita su egreso satisfactorio de la intervención, contando con figuras adultas presentes y protectoras.

Programas de Representación Jurídica para Niños, Niñas y Adolescentes Víctimas de Delitos (PRJ)

Están destinados a otorgar defensa especializada en el ámbito proteccional y penal a niños/as y adolescentes que han sufrido situaciones de vulneración de derechos, conocidos por los Tribunales de Familia, Ministerio Público o Tribunales con competencia en lo penal, en tanto afecten el derecho de protección. Estos proyectos deben contribuir al proceso de restitución del derecho vulnerado de niños/as y adolescentes, a través de su representación jurídica ante los tribunales de justicia.

Asumen la representación legal de las víctimas de vulneraciones y sus familias –cuando éstas contribuyan a su protección- ante los tribunales de justicia, usando como estrategia la demanda de las acciones judiciales correspondientes que permitan asegurar la debida protección de las víctimas, además de aportar a los procesos de reparación correspondientes. Asimismo, coordinan las acciones que sean necesarias con los proyectos de reparación, de modo que las medidas judiciales sean complementarias y se fortalezca su tratamiento y comprensión por parte de los niños/as y sus familias.