Menú Principal
audio-visual-0001
13 de Febrero de 2018

Niños redescubren su realidad con taller de cine

Niños, niñas y adolescentes del centro de protección Alborada, de Temuco, realizaron taller de captura de audio e imagen, instancia que ayuda en sus procesos reparatorios.

Niños, niñas y adolescentes residentes del Centro de Reparación Especializada de Administración Directa (Cread) Alborada, del Servicio Nacional de Menores (Sename) en La Araucanía, participaron de un taller de captura de audio e imágenes, a cargo del cineasta René Ballesteros.

La actividad fue llevado a cabo en el marco de una “devolución de favores”, luego que el licenciado en cine, formado en la Universidad francesa Paris 8 y la Escuela de Cine Le Fresnoy, con máster en dirección en documental y otro en arte contemporáneo, realizó el documental “Sueños del Castillo”, basado en la temática onírica de adolescentes del Centro de Internación Provisoria y de Régimen Cerrado (CIP-CRC) de Cholchol.

Ballesteros, que también es psicólogo, llegó a Temuco junto a Joan Chats, montajista y David Belmar, director de fotografía, para rodar el documental en este centro del Sename: “Soy de Temuco y me fui a estudiar cine a Francia, volví a Chile para grabar en Cholchol este documental que aborda el tema de los sueños y pesadillas de los jóvenes, además de lo relativo a la cultura mapuche”, afirmó el cineasta.

El documental, que se encuentra en proceso de postproducción, una vez concluido “se mostrará en el circuito internacional de festivales y también intentaremos postularlo al Miradoc, que es una plataforma nacional que programa la exhibición de 12 documentales en el año, por lo que esperamos estar en estos circuitos”, agregó Ballesteros.

En este contexto, y luego de las gestiones realizadas por la directora del Cread Alborada, Yenny Romero, el cineasta llegó para trabajar con los niños a partir de la observación cinematográfica, utilizando sencillas herramientas como la captura de sonido e imagen. Para ellos fue una experiencia positiva, pues les permitió redescubrir el centro donde viven a partir de este taller. Fueron los propios niños quienes definieron una lista de sonidos que les interesaba grabar, para luego salir a captarlos, lo que implica un apoyo significativo a sus procesos de resiliencia y reparación psicosocial, a partir de la función formativa del arte.